identidad lingüística

Conciencia que tiene una persona o un grupo de personas con respecto a su pertenencia a una determinada comunidad lingüística. Incluye también el conjunto de procesos mediante los cuales los individuos y los grupos sociales construyen, expresan y negocian su sentido de pertenencia a una comunidad lingüística a partir del uso de una o varias lenguas y registros. Las prácticas lingüísticas están estrechamente relacionadas con la identidad lingüística y, viceversa, son verdaderos actos de identidad, tanto individual como colectiva.
El concepto de identidad lingüística se desarrolla en la intersección de la sociolingüística, la antropología lingüística y los estudios del discurso a partir de la segunda mitad del s. XX. En enfoques contemporáneos, la identidad lingüística se entiende como un proceso performativo, es decir, algo que se construye continuamente a través del uso del lenguaje. Así, la trayectoria del término muestra una evolución desde concepciones más estáticas hacia enfoques dinámicos y relacionales, donde la identidad lingüística se negocia en interacción y depende del contexto social, político y cultural (Bucholtz y Hall, 2010). Su base psicológica radica en la dicotomía entre el sujeto (“el yo / lo nuestro”) y la alteridad (“el/los otro(s)”): la percepción de la diferencia con respecto al otro constituye, ante todo, la prueba de la propia identidad (Charaudeau, 2023). Se trata de un constructo intersubjetivo y dinámico que integra aspectos de la autoimagen y la imagen ajena. Da lugar a procesos de identificación o diferenciación , incluso de  discriminación y rechazo, de modo que permite posicionarse dentro de una comunidad, reforzar vínculos de cohesión grupal y establecer fronteras sociales. Por lo tanto, la identidad lingüística no se limita al dominio de un código lingüístico. Los procesos de atribución, tanto interna como externa, tienen componentes conscientes e inconscientes. Implica también la internalización de valores culturales, ideológicos e históricos asociados a símbolos, imaginarios y narraciones colectivas (Costa, 2021). En este sentido, la lengua actúa como un marcador simbólico (Johnstone, 2010), es reflejo de identidad y prestigio social o cultural en función de factores como etnia, religión, género, edad, profesión, nación, etc., por los cuales los individuos suelen desarrollar identidades lingüísticas múltiples.
La identidad lingüística puede convertirse en materia decididamente política. Desde el s. XV  abundan los ejemplos de cómo la política lingüística estatal y (supra)nacional sirve para justificar intereses políticos imponiendo el postulado de unidad entre lengua y nación política, es decir, la visión de una nación política lingüísticamente homogénea y diferenciada de otras naciones políticas y la visión de una lengua común como elemento definidor de una identidad nacional colectiva, eterna y homogénea. 

Referencias

Bucholtz, M., y Hall, K. (2010). Locating identity in language. En C. Llamas y D. Watt (Eds.), Language and identities (pp. 18–28). Edinburgh University Press.

Charaudeau, P. (2023). Le sujet parlant en sciences du langage: Contraintes et libertés. Une perspective interdisciplinaire. Lambert-Lucas.

Costa, J. (2021). Identité. Langage et Société, HS1, 165–169.

Johnstone, B. (2010). Locating language in identity. En C. Llamas y D. Watt (Eds.), Language and identities (pp. 29–36). Edinburgh University Press.