estándar
Variedad lingüística codificada y legitimada socialmente que, tras un proceso de planificación y normalización del idioma, se establece como modelo de corrección y referencia en ámbitos formales como la educación, la administración y los medios de comunicación. A diferencia de otras variedades dialectales, el estándar se distingue por su estabilidad, difusión institucional y prestigio sociocultural dentro de una comunidad.
El concepto surge en los procesos de normalización lingüística europea impulsados por la creación de los Estados modernos y la expansión de la imprenta entre los siglos XV y XVIII, periodo en que se consolidaron las variedades lingüísticas de referencia para la enseñanza, la literatura y la administración. El término lengua estándar se formalizó ya en el siglo XX, con el desarrollo de proyectos de planificación lingüística que tenían como objetivo la estandarización, definida por Haugen (1966) como la selección, codificación y normativización de una variedad específica dentro de una comunidad de habla heterogénea. Como resultado de este proceso podría mencionarse, por ejemplo, el italiano estándar, variedad basada históricamente en el florentino literario y adoptado como modelo de lengua escrita en Italia; el francés estándar, derivado de la variedad parisina y codificado mediante gramáticas para su uso institucional; o la denominada Received Pronunciation (conocido como el “inglés de la BBC” o “inglés de la reina”), referida a la pronunciación del inglés británico propia de contextos formales y la clase alta. En el caso de España, la variedad estándar codificada por la Real Academia Española como modelo de corrección institucional tiene su base histórica en la variedad de Castilla y en el habla culta de Madrid.
Actualmente, la sociolingüística crítica considera la estandarización “más como un proceso ideológico que como un hecho linguístico empírico” (Woolard, 2012, p. 45), pues implica la creencia de que una variedad es superior a otras en términos estéticos, morales e intelectuales (Piller, 2015, p. 4). Esta ideología se encuentra bastante extendida en el hablante común. Como señala Lola Pons en su columna “Todos hablamos dialecto y no una lengua” (2019), la noción de dialecto suele asociarse a “un estilo de habla inferior, minoritario, sin refrendo oficial”, ya que la variedad estándar, “una especie de dialecto no marcado al que tienden todos los hablantes, que se considera prestigioso, se enseña escolarmente y se usa de forma oficial”. A propósito del discurso público sobre la lengua, Milroy y Milroy (1985) identifican la figura del guardián o chamán del lenguaje en aquellos individuos que, a lo largo de todas las sociedades y épocas, han tratado de mantener el estándar regulando el idioma a partir de un discurso de tono prescriptivo y, normalmente, beligerante. En los medios de comunicación, esta figura suele aparecer representada por algunos columnistas o usuarios de redes sociales preocupados por el devenir del idioma.
Referencias
Haugen, E. (1966). Language conflict and language planning. Harvard University Press.
Milroy, J., y Milroy, L. (1985). Authority in language: Investigating language prescription and standardization. Routledge.
Piller, I. (2015). Language ideologies. En K. Tracy, C. Ilie, y T. Sandel (Eds.), The international encyclopedia of language and social interaction. John Wiley & Sons. https://doi.org/10.1002/9781118611463/wbielsi140
Pons Rodríguez, L. (21 de mayo de 2019). Todos hablamos dialecto y no una lengua. Verne; El País. https://verne.elpais.com/verne/2019/05/21/articulo/1558424530_527443.html
Woolard, K. A. (2021). Language ideology. En J. Stanlaw (Ed.), The international encyclopedia of linguistic anthropology (pp. 1–21). Wiley-Blackwell.

