morfema inclusivo
El término alude a un afijo que, a diferencia de sufijos como -o, -a, asociados al género masculino o femenino, permite incluir en su referencia a personas de cualquier orientación sexual o género.
Se ha aplicado al símbolo -@ (alumn@) y al signo -x (todxs), aun cuando se reconoce que su uso se limita al lenguaje escrito y que, en realidad, no son morfemas en sentido estricto. No obstante, la etiqueta morfema inclusivo se ha utilizado preferentemente para aludir al sufijo -e que, a diferencia de los elementos anteriores, sí funciona como un morfema y puede emplearse en el lenguaje oral y en el escrito. Su carácter inclusivo se fundamente en que, en uno de sus usos, permite incluir en la referencia a hombres, mujeres y personas de género no binario. García Meseguer lo propuso en 1976 como desinencia de género común, alusiva a ‘persona’, sin distinción de género. Ya en las primeras décadas del siglo XXI colectivos LGBTTQIA+ y sectores feministas lo situarían en el foco del debate sobre el lenguaje no sexista como recurso que permitía soslayar los problemas asociados al uso del masculino genérico, como el androcentrismo o la ambigüedad. El masculino de Gracias a todos los compañeros de clase de mi niña, por ejemplo, resulta ambiguo: puede tener un sentido excluyente –compañeros varones– o genérico –compañeros y compañeras–; en cambio Gracias a todes les compeñeres que hoy nos han apoyado haría explícito que extiende el agradecimiento a hombres, mujeres y personas no binarias; además no implica el sesgo androcéntrico que proyecta el masculino genérico.
El morfema -e se ha utilizado asimismo con un sentido específico para denotar de forma exclusiva a las personas que no se sienten representadas por el masculino o por el femenino. Ese sentido queda patente, por ejemplo, en Esta lucha social nos atañe a todos, todas y todes.
Su empleo, en cualquiera de esos sentidos, ha suscitado debates de amplia repercusión mediática en los que se imbrican cuestiones ideológicas y lingüísticas. Quienes, en la línea de la Real Academia, rechazan su utilización aducen que constituye un elemento ajeno al sistema gramatical español, genera problemas y resulta innecesario porque el sistema lingüístico posibilita otras formas de inclusión. Quienes defienden su empleo apelan a su valor como fórmula no ambigua ni androcentrista de inclusión o de visibilización de identidades no binarias.
Referencias
Cabello Pino, M. (2022). Los morfemas de género emergentes (-x y -e) y su tratamiento en la prensa española. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación, 89, 57-69, https://dx.doi.org/10.5209/clac.79501
García Meseguer, Á. (11 de noviembre de 1976). Sexismo y lenguaje. Cambio 16, 260.
Guerrero Salazar, S. (2023). El discurso sobre mujer y lenguaje en las columnas sobre la lengua de la prensa española: de la feminización del lenguaje al lenguaje inclusivo de género. RILCE. Revista de Filología Hispánica, 39(3), 963-994.
Gil, J. M. (2020). Las paradojas excluyentes del “lenguaje inclusivo”: sobre el uso planificado del morfema flexivo -e. RSEL, 30(1), 65-84. http://dx.doi.org/10.31810/RSEL.50.1.3

