discriminación lingüística

Práctica social e ideológica mediante la cual individuos o grupos son valorados, jerarquizados o excluidos en función de sus usos lingüísticos, variedades de habla o repertorios comunicativos, en contextos donde ciertas formas de lenguaje son construidas como legítimas, correctas o superiores frente a otras consideradas deficientes o desviadas. Se manifiesta en procesos de estigmatización, corrección, invisibilización o exclusión que afectan tanto a hablantes de variedades no estándar como a comunidades bilingües o multilingües, y se sustenta en ideologías lingüísticas que naturalizan la relación entre lengua, inteligencia, educación o valor social.
El concepto ha sido ampliamente desarrollado en la sociolingüística crítica contemporánea, especialmente a partir del trabajo de Lippi-Green (1997), quien define la discriminación lingüística como la subordinación de individuos basada en su forma de hablar y muestra cómo el llamado “estándar” opera como una construcción ideológica que legitima ciertas variedades mientras desautoriza otras, particularmente en contextos institucionales como la escuela, los medios de comunicación o el ámbito laboral. En el ámbito hispanohablante, del Valle (2007) señala que estas ideologías se articulan con procesos históricos de estandarización y con la autoridad de instituciones normativas, contribuyendo a la reproducción de jerarquías sociales y culturales.
La discriminación lingüística no se limita a actitudes individuales, sino que opera como un mecanismo estructural a través de prácticas discursivas y dispositivos institucionales. Irvine y Gal (2000) describen procesos ideológicos como la iconización, que asocia rasgos lingüísticos con características sociales de los hablantes; el ocultamiento, que invisibiliza la diversidad lingüística en favor de una norma homogénea; y la recursividad fractal, mediante la cual las oposiciones lingüísticas se proyectan y se reproducen a distintas escalas sociales. Estas operaciones contribuyen a la legitimación de desigualdades al presentar las jerarquías lingüísticas como naturales.
Desde enfoques críticos contemporáneos, el fenómeno se analiza también en relación con el bilingüismo y las prácticas de contacto. García (2011) muestra cómo las ideologías monoglósicas tienden a deslegitimar las prácticas bilingües al exigir la separación estricta entre lenguas, contribuyendo a la marginalización de los hablantes que movilizan repertorios híbridos. En este sentido, la discriminación lingüística se articula con procesos más amplios de racialización, migración y desigualdad social, en los que la lengua funciona como marcador de alteridad.
En el marco del proyecto METAPRES-AMESP, este fenómeno se vincula con debates sobre norma, corrección y legitimidad en el discurso público. Su presencia en la prensa permite analizar cómo se construyen representaciones sociales de los hablantes y sus prácticas lingüísticas, así como las formas en que ciertas prácticas son privilegiadas o estigmatizadas, y las tensiones entre los discursos normativos y las perspectivas que reivindican la diversidad lingüística.

Referencias

Del Valle, J. (2007). La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Vervuert/Iberoamericana.

García, O. (2011). El papel del translenguar en la enseñanza del español en los Estados Unidos. En A. M. Cestero, I. Molina y F. Paredes (Eds.), La lengua, lugar de encuentro: Actas del XVI Congreso Internacional de la ALFAL (pp. 363–373). Universidad de Alcalá.

Irvine, J., y Gal, S. (2000). Language ideology and linguistic differentiation. En P. V. Kroskrity (Ed.), Regimes of language: Ideologies, polities, and identities (pp. 35–84). School of American Research Press.

Lippi-Green, R. (1997). English with an accent: Language, ideology, and discrimination in the United States. Routledge.