variación lingüística

Proceso sociohistórico de diferenciación lingüística por el que en una comunidad circulan y se distribuyen de forma desigual formas alternativas de hablar, escribir y significar, cuya selección depende de condicionamientos sociales, situacionales, territoriales, históricos e ideológicos. Desde la sociolingüística crítica, la variación lingüística no se entiende solo como heterogeneidad interna del sistema -tal y como proponía la sociolingüística variacionista de William Labov-, sino como un fenómeno inseparable de relaciones de poder, procesos de estandarización, regímenes de autoridad lingüística e ideologías de corrección y legitimidad. Las llamadas variedades lingüísticas no son únicamente agrupaciones descriptibles de rasgos, sino también categorías históricamente construidas, producidas y jerarquizadas en instituciones como la escuela, los medios, la administración y la tradición filológica. En consecuencia, la oposición entre formas “estándar” y “no estándar” no remite a diferencias lingüísticas intrínsecamente superiores o inferiores, sino a procesos sociales que atribuyen prestigio, valor y reconocimiento desigual a determinados usos (Schieffelin et al., 1998). La variación se manifiesta en todos los niveles del uso lingüístico y constituye un espacio donde se negocian identidad, pertenencia, movilidad social y legitimidad cultural. 
Aunque la filología tradicional ya observaba cambios, fue la sociolingüística variacionista de William Labov en los años 60 la que revolucionó el término. Se pasó de considerar la variación como "error" o "ruido" a entenderla como el motor del cambio lingüístico. La trayectoria del concepto permitió transitar desde una visión prescriptiva de la lengua hacia una descriptiva y funcional. La perspectiva crítica, por su parte, ha desplazado el foco desde la mera correlación entre variantes y grupos sociales hacia el análisis de los procesos mediante los cuales ciertas formas son naturalizadas como legítimas, correctas o ejemplares (Del Valle, 2013). 
En español, las diferencias entre variedades estandarizadas y variedades regionales o populares no pueden interpretarse solo como contraste formal, sino como efecto de historias de codificación, escolarización y valoración pública de los usos, así como índice de diversidad socialmente organizada y de desigualdad lingüística históricamente producida.
En el discurso público, la variación suele ser reducida a desviación respecto de una norma con las consecuencias que esto tiene en relación con las creencias y actitudes de los hablantes. Para el proyecto METAPRES-AMESP el estudio de cómo la prensa refleja y a la vez construye imaginarios normativos en relación con la variación resulta relevante en particular teniendo en cuenta las diferencias lingüísticas, sociales y políticas que se dan en distintos lugares en los que se habla español como Argentina, Chile, Colombia y España.

Referencias

Del Valle, J. (Ed.). (2013). A Political History of Spanish: The Making of a Language. Cambridge University Press.

Heller, M., y Duchêne, A. (2016). Treating language as an economic resource: Discourse, data and debate. En N. Coupland (Ed.), Sociolinguistics: Theoretical debates (pp. 297–323). Cambridge University Press. 

Schieffelin, B. B., Woolard, K. A., y Kroskrity, P. V. (Eds.). (1998). Language ideologies: Practice and theory. Oxford University Press.

Silva-Corvalán, C., y Enrique-Arias, A. (2017). Sociolingüística y pragmática del español. Georgetown University Press.