política lingüística panhispánica
La política lingüística panhispánica es un conjunto de principios que orientan la actividad normativa de las Academias, y que fue implementada desde fines de la década de 1990. La Ortografía de la lengua española (1999) fue la primera obra normativa académica revisada por todas las academias integrantes de la ASALE, y la primera que usó el adjetivo “panhispánico” para describirse. Desde entonces, se han sumado las distintas ediciones del Diccionario de la lengua española (desde 2001 en adelante), el Diccionario panhispánico de dudas (2005), la Nueva gramática de la lengua española (2009), la nueva Ortografía de la lengua española (2010), además del Diccionario de americanismos (2009), entre otros. El año 2004 se publicó un documento (ASALE y RAE, 2004) que sintetiza sus principios y que marcó su institucionalización pública como una política “nueva” y moderna, un “nuevo rumbo” para la política académica, que pretendía distanciarse de su “antigua” política, abiertamente prescriptiva, purista y monocéntrica.
La “nueva” política lingüística panhispánica representa como un punto clave de su legitimidad el trabajo colaborativo entre todas las academias, que aseguraría el cumplimiento del mandato institucional de preservar la unidad del idioma respetando su diversidad (cf. UNIDAD/DIVERSIDAD). Sin embargo, distintos estudios críticos (Lauria y López García, 2009; Senz y Alberte, 2011) han mostrado que la RAE sigue operando como principal artífice de los instrumentos normativos, que luego son visados (y a veces levemente modificados) por las academias correspondientes. Con la participación de estas últimas, se busca legitimar la regimentación normativa de la lengua española atribuyéndole representatividad glotopolítica. Es clave, en este sentido, la idea de que la lengua española es pluricéntrica (o policéntrica): no existiría una única norma, sino distintos polos de corrección, distribuidos territorialmente. Sin embargo, los instrumentos de la política lingüística panhispánica suelen representar el pluricentrismo de manera simplista, distinguiendo a grandes rasgos entre una “norma americana” y otra “peninsular”, o bien desigual, enmascarando una jerarquización entre la “lengua culta común” y las formas “marcadas”, que usualmente corresponden a las variantes americanas.
Por su anclaje institucional, la política lingüística panhispánica puede considerarse una matriz discursiva determinante en los discursos públicos sobre la lengua (Paffey, 2012). Vale la pena no perder de vista que se trata no solo de una política lingüística, sino sobre todo de un discurso que difunde autorrepresentaciones levantadas desde la institucionalidad académica con el propósito de legitimar un determinado régimen de normatividad.
Referencias
ASALE y RAE (2004). La nueva política lingüística panhispánica. https://www.melusina.com/rcs_gene/NPLP.pdf
Lauria, D. y López García, M. (2009). Instrumentos lingüísticos académicos y norma estándar del español: la nueva política lingüística panhispánica. Lexis, 33(1), 49-89. https://doi.org/10.18800/lexis.200901.003
Paffey, D. (2012). Language Ideologies and the globalization of ‘Standard’ Spanish. Bloomsbury.
Senz, S. y Alberte, M. (Eds.). (2011). El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. (Vols. 1–2). Melusina. https://www.melusina.com/rcs_gene/Extracto_El_dardo_en_la_Academia.pdf

