política lingüística
Es un tipo de intervención que vincula la dimensión metalingüística con el conjunto de acciones sociales posibles en un momento y espacio determinados, y que se destina a favor de una o varias lenguas, o variaciones lingüísticas y a sus modos de interacción. Parte de dos presupuestos: el carácter social de las lenguas, que las hace sensibles al entorno, al tiempo que ayudan a configurarlo, y la capacidad de agentes externos de implementar operaciones de intervención, ya sea de manera oficial o de manera informal (corregir ‘errores’, quejarse del empleo de términos o de acepciones inéditas, evitar el uso de extranjerismos o de términos malsonantes en los medios de comunicación, diagnosticar una situación de conflicto –real o supuesto– que exige una medida de defensa). Este sentido amplio queda englobado en la Glotopolítica (Di Tullio, 2011, p.40). En un intento por reconstruir históricamente la estabilización gramatical de la lengua francesa, Auroux (2009, p. 149) propone hablar de política lingüística sin remitirse directamente al Estado ni a instituciones específicas. Se requiere, entonces, pensar la parte “política” de las políticas lingüísticas como el interés en los asuntos públicos y en los efectos colectivos de las acciones y las decisiones. Para Bagno, la intervención siempre se dirige a la regulación de las interacciones lingüísticas entre los actores sociales, cuyo interés se enfoca en formas de control político del uso social de la lengua y de aquello que los individuos “piensan” sobre ella, ya sea por acción o por omisión, de allí que “la ausencia de una política lingüística explícita es también una política lingüística” (2017, p. 350). Calvet propone diferenciar entre política como “determinación de las grandes opciones en materia de relaciones entre las lenguas y la sociedad” (1995, p.2) que se concreta en prácticas, acciones o intervenciones deliberadas sobre las lenguas, y “politología” lingüística que, al analizar y caracterizar esas prácticas, evalúa resultados, presupuestos y fundamentos ideológicos, es decir, mostrar qué política hay detrás de una política lingüística. En relación con el discurso público sobre la lengua, la política lingüística suele vincularse a ideologías sobre identidad nacional, diversidad cultural, derechos lingüísticos y preservación del patrimonio cultural. La política lingüística no solo implica decisiones técnicas, sino también disputas simbólicas sobre cultura, ciudadanía y poder. El concepto comenzó a consolidarse académicamente durante la segunda mitad del siglo XX, en los estudios de planificación lingüística desarrollados después de la descolonización de varios países de África y Asia. Investigaciones como Language Conflict and Language Planning (1996) de Haugen y Reversing Language Shift (1991) de Fishman contribuyeron a establecer las bases teóricas.
Referencias
Auroux, S. (2009). Instrumentos lingüísticos y políticas lingüísticas: la construcción del francés. Revista Argentina de Historiografía Lingüística, I(2), 137-149.
Bagno, M. (2017). Dicionário crítico de Sociolingüística. Parábola Editorial.
Calvet, L.-J. (1995). Les politiques linguistiques. PUF
Di Tullio, A. (2011). Políticas lingüísticas e inmigración. El caso argentino. Eudeba.

