dual aparente

La etiqueta dual aparente alude al fenómeno consistente en que las formas masculina y femenina de una unidad léxica presentan una asimetría semántica y valorativa: tienen significados y connotaciones diferentes, generalmente positivas o neutras para el masculino y negativas, a menudo de cariz sexual, para el femenino. 
Este término se introdujo a finales de los 70 en los trabajos sobre lenguaje y género, en el marco de una perspectiva crítica respecto al androcentrismo lingüístico. Desde entonces, se ha consolidado en estudios, guías y manuales sobre lenguaje no sexista como categoría descriptiva que permite identificar una de las formas en que determinados usos lingüísticos vehiculan sesgos sexistas.
Se incluyen en esta categoría, por ejemplo, los pares hombre público-mujer pública o zorro-zorra, en una de sus acepciones. Este hombre es un zorro significa que es ‘astuto’; catalogar a alguien como hombre público supone considerar ‘que tiene presencia e influjo en la vida social’, características ambas de índole positiva. En cambio, atribuir a una mujer ser una zorra o una mujer pública puede ser equivalente a clasificarla como ‘prostituta’. Serían asimismo duales aparentes pares del tipo asistente-asistenta que denotan cargos o profesiones con un rango o categoría diferente. Asistente alude a una ‘persona que tiene como función asistir o ayudar a otra en su cargo o profesión’; por ejemplo, asistente de dirección. La forma específicamente femenina asistenta, en cambio, suele referirse a una ‘mujer que trabaja en el servicio doméstico’, profesión tradicionalmente considerada de rango menor.
En definitiva, aunque se presenten como variantes de género de una misma palabra, las formas masculina y femenina no significan lo mismo e implican valoraciones distintas. 
Estos duales evidencian, pues, que el lenguaje puede transmitir a través del género una visión sociocultural sexista que discrimina a la mujer y la sitúa en una posición de inferioridad. De ahí que se haya debatido cómo deben tratarse estas acepciones sexistas en los compendios lexicográficos; especialmente en el diccionario de la Real Academia. Para la RAE y quienes coinciden con ella, el diccionario debe incluir las acepciones sexistas constatadas en el uso, incorporando marcas como peyorativo que adviertan de su carácter discriminatorio. Desde una perspectiva distinta –compartida por parte de la comunidad especializada y colectivos feministas– el diccionario académico no debería contribuir a perpetuar estereotipos sexistas, dada su relevancia social y su autoridad normativa; se estima, por tanto, que estas acepciones discriminatorias deberían revisarse, modificarse o, en algunos casos, eliminarse. 

Referencias

Díaz, P. (14 de febrero de 2024). De zorras, perras y sargentas: 40 palabras sexistas en el diccionario español. El Español. https://www.elespanol.com/mujer/estilo-vida/20240214/zorras-perras-sarge...

Díaz Hormigo, M. T. (2025). Discriminación lingüística y diccionario: análisis lexicográfico de disimetrías léxicas, reflexiones y propuestas. SABIR. International Bulletin of Applied Linguistics, 8, 125-150. https://ojs.ual.es/ojs/index.php/IBAL/article/view/1062

García Meseguer, Á. (1977). Lenguaje y discriminación sexual. Montesinos.

Guerrero Salazar, S. (2019). Las demandas a la RAE sobre el sexismo del diccionario: La repercusión del discurso mediático. Doxa Comunicación, 29, 43–60. https://doi.org/10.31921/doxacom.n29a2